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lunes, 6 de agosto de 2007

DUENDES EN LA FLORESTA




mfeliz@ciudad.com.ar

De duendes y trasgos
muchedumbre vana
se agita y se afana
en pos de su señor

José de Esponceda

EL BASURAL ENCANTADO

Aquella Navidad de 2005 en La Floresta[1], en los aledaños del Volcadero municipal de Paraná, los vecinos habían construido un gran árbol de Navidad. Lo habían hecho convirtiendo botellas vacías y envases de leche en adornos policromos. Las luces que trepaban por los alambres del fingido follaje, le daban el toque mágico necesario. Una novedad en el paisaje atrayente, seguramente, para los curiosos seres elementales[2].
Cierto es que, desde un par de días antes de fin de año, las gentes del lugar y especialmente los chicos pudieron observar como subían y bajaban del árbol artificial, jugaban con los adornos y se burlaban de los curiosos mostrando su lengua. Aunque, allí no terminaba la actuación, cuando las luces eran apagadas los pequeños la emprendían a cascotazos con los circundantes.
El espectáculo se repitió durante varias jornadas. Asustados los vecinos llaman a la policía que acomete a los tiros contra los revoltosos quienes, a su vez, corren a los uniformados arrojándoles piedras.
Finalmente, para desprenderse de las molestas criaturas talan los árboles donde se refugiaban aquellos traviesos duendes blancos, quienes luego de tal embate no regresarán. A todo esto, es justo recordar, que los testigos del inesperado espectáculo no eran un par sino casi un millar. Tantas personas no pueden equivocarse. ¿O podrían?

Puedo asegurar que, de acuerdo con el más fundado conocimiento que hoy se tiene de los habitantes del País de las Hadas, el comportamiento de los pequeñines del basural, del balcón verde del Paraná, fue semejante al de la mayoría de los duendes o trasgos, hasta hoy conocidos. Sabido es, también, que los elementales, a quienes la teoría más generalizada considera seres intermedios entre el hombre y los ángeles, son juguetones, les encanta, además, confundir, asustar y asombrar a los humanos con trucos, invenciones y juegos[3].

Para algunos estudiosos, por otra parte, los trasgos no son espíritus malignos o diablos, porque si bien arrojan a las personas “grandes piedras, fragmentos de madera y terrones del suelo, no los golpean, como si su forma de actuar no fuera la maligna de los diablos, sino la burlona de los bufones y payasos”. También su tamaño, entre 50 y 80 cm de altura, concuerda perfectamente con la fisonomía de la gran mayoría de los duendes.
Queda un sólo asunto que debilita esta historia. Se trata del color que, los testigos, atribuyen a los duendes de La Floresta. Hasta donde me fuera posible averiguar no existe evidencia de que alguna vez, en algún lugar, se hubiesen avistado duendes de color blanco. Por el contrario, toda la información disponible certifica que, usualmente, su piel es oscura y su vestimenta roja o multicolor. Aunque, en este tema, los Elfos de la luz (liosalfar) son una excepción. No obstante, deben descartarse porque no son pequeños sino que tienen el tamaño de los hombres.
¡Pero duendes! ¿De qué vale mi duda cromática ante la indubitable convicción de un millar de habitantes de La Floresta y barrios aledaños?
Dudas aparte, hay algo muy interesante que vale la pena investigar: ¿qué les hizo ir al Volcadero? En primer lugar, no ha de olvidarse que los elementales pueden ser convocados, consciente o inconscientemente, por los humanos.
Usualmente se mantienen invisibles, salvo para algunos niños y animales. Por ejemplo, sabemos que una casa puede estar llena de duendes aunque estos no aparecerán, “hasta el momento en que algo en la decoración o el mobiliario cambie y la convierta, súbitamente, en un lugar suficientemente atractivo para ellos”.
Es posible que aquel árbol navideño, con sus luces y colores, produjera una transformación tal del lugar que acabó convirtiéndolo en una irresistible atracción para los trasgos del monte circundante. En segundo lugar, hay algo más que no puede ignorarse. Tales criaturas tienen lo que hoy llamaríamos un fuerte comportamiento ecológico porque son parte de la Naturaleza y no sobrevivirían sin ella, como los hombres. Por lo cual, conjeturo, que tal vez han querido, con tamaño alboroto, llamar la atención sobre el Volcadero.

HACERSE HUMO

La linda ciudad de Paraná lleva ochenta años acumulando basura a cielo abierto en un terreno ubicado a menos de dos mil metros del río y a poco más de 20 cuadras del centro. En la actualidad arriban al basural entre 300 y 400 toneladas de residuos por día, sin clasificar y sin tratamiento alguno. Gracias a ello, cirujas y cartoneros hacen de los desperdicios su modo de sobrevivencia, dedicándose a la recolección de reciclables. Aunque, no son pocos los que también obtienen parte de su comida de entre los restos de alimentos que encuentran en el lugar. Las consecuencias en enfermedades, disminución de la expectativa de vida y otras calamidades que se observan entre los que viven de esa actividad fueron analizadas hace años por la UNER[4].
No obstante, los problemas del basural no se reducen a afectar a los que allí trabajan o a los vecinos más cercanos (ubicados entre el basural y el Arroyo Antoñico). En realidad, el efecto se extiende a una gran parte de la población de la ciudad.
En estos volcaderos de residuos domiciliarios se produce la quema de buena parte de la basura acumulada. Según una estimación de la SAyDS[5] en ciudades del tamaño de Paraná hasta el 50% de la basura resulta quemada en forma no controlada.
Desde hace un par de años la prensa paranaense comenzó a ocuparse del humo que se produce en el basural y que, periódicamente, invade casi toda la ciudad como una niebla pestilente y tóxica. ¿Cuál es el grado de toxicidad y el daño que el humo invasor puede causar en la población?
En el trabajo de la UNER se compara la salud de los que trabajan en el basural con un grupo de personas de otro barrio de Paraná que no trabajan alli. Se observan, en el grupo de riesgo, aumentos significativos de ciertas enfermedades respiratorias. El trabajo, sin embargo, no permite apreciar cuál es el efecto sobre el resto de la población. De todas formas, es probable que entre aquellos que tengan que respirar el humo con frecuencia se observe un aumento de los trastornos respiratorios.
Es bien conocido que, cuando se quema basura domiciliaria, se producen más de 200 productos químicos orgánicos[6], entre otras substancias peligrosas. Mencionaré aquí solamente un par de ellos: Antraceno (cancerígeno), cloroacetofenona (muy tóxico, arma química), dioxinas y furanos( ambos canerígenos, toxicos, etc). Pondré el acento en estos últimos.
Difícilmente haya quien no conozca la relevancia que tomaron las dioxinas (y furanos) en la discusión por las pasteras del Uruguay. La supuesta emisión de tales compuestos fue el caballo de batalla de nuestros guerreros de papel. No obstante, está probado que las plantas, con la tecnología que tiene la fábrica que pronto comenzará a producir en Fray Bentos, no generan dioxinas en cantidades detectables por los métodos de análisis más sensibles existentes[7].
En una nota anterior donde analicé el tema[8], comenté cuales eran las principales fuentes de dioxinas . Hoy insistiré en que la segunda fuente dioxinas, por su importancia, es la quema de residuos domiciliarios. En ese sentido, según la estimación de la SAyDS[9], por cada tonelada de desechos domésticos quemados en forma no cotrolada (como en el Volcadero de marras) se emiten a la atmósfera 300mg EQT/tonelada y quedan como sólidos 600mg EQT/ton. Los residuos sólidos serán lavados, por las lluvias, hacia los rios vecinos o lixiviados hacia las napas de aguas subterráneas.
En definitiva, si admitimos que, de las 400 ton depositadas diariamente, 150 ton se hacen humo, la Municipalidad de Paraná está fumigando a los habitantes de la capital entrerriana con, aproximadamente, 0,05 g EQT por dia (EQT = Equivalente Tóxico), es decir, algo así como 18g de dioxinas totales por año. Una cantidad 100 veces mayor que el límite máximo permitido por la DINAMA de Uruguay, en consonancia con los protocolos de Estocolmo, para los efluentes gaseosos de la fábrica de celulosa[10].

EL TROLL DE DOS CABEZAS

Los trolls son personajes de la saga de Tolkien, una raza maligna de la Tierra Media, originalmente concebidos por Morgoth en la Primera Edad, a partir de un linaje desconocido[11]. Por otra parte, Canales y Callejo[12] los mencionan, sin mayores aclaraciones, como duendes de origen Suizo. Sin embargo, Borges[13] los describe como elfos malvados y estúpidos, que viven en grietas o en viejas y desvencijadas casas. Destaca, asimismo, que los mas distiguidos pueden tener dos o tres cabezas.
Al leer el relato de Borges, imaginé que aquellos trolls con dos cabezas podrían hacer cosas opuestas sin mayores problemas. Dos seres normales que juntos daban vida a un cuerpo bicéfalo esquizofrénico

El gobernador Busti, a quien llaman el Chino, ha sido uno de los principales sponsors de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú. Muy pronto comprendió, como avezado político, que apegarse a la verdad y apartarse de la demagogia podría implicar altos costos políticos. Seguramente, tiene siempre presente aquello de: primero los hombres, después el movimiento y finalmente la Patria.

Entre los dirigentes de la “Asamblea” las opiniones sobre el Chino siempre estuvieron divididas. No obstante, el gobernador invirtió e invierte fondos públicos en su sostenimiento. No es secreto que ha financiado a Romina[14], que subsidia las actividades de la Asamblea[15] y que ha puesto abogados de la gobernación a su servicio. A ello deben sumarse los aportes del gobierno Nacional (por ejemplo, la cesión espacios en radio y TV) y el multifacético aporte del gobierno local. ¡Y, no olvidar la desinteresada contribución de algunos “civilizados capitalistas” lugareños! Hay quienes, tal vez, les sería útil recordar que el negocio siempre termina en manos de quien lo financia.

Pero el Chino no se ha contentado con bancar a la “Asamblea”. Ha sido un entusiasta difusor y defensor de las patrañas sobre contaminación originadas en ella. Su irresponsabilidad ha llegado al ridículo de promover un juicio contra la empresa finesa por “contaminación en carácter de tentativa”. La justicia provincial no ha respondido a la presentación, aún.
Tanto dinero y energía invertidos porque algunos cientos de parroquianos afirman ver brujas en los alrededores de Yaguarí Guazú. ¡Sorprendente! Es como creer en la existencia de duendes, porque algunos cientos afirman haberlos visto en el basural de Paraná.

A pesar de todo, la gravedad de la conducta del gobernador se hace patente cuando vemos que hasta el momento nada serio se ha hecho para resolver el problema de la niebla tóxica que traen, en Paraná, los vientos de occidente.
Desde hace varios años se habla de fondos del BID para el “proyecto de mitigación de los efectos del Volcadero”. No obstante, en las últimas semanas se hicieron evidentes las diferencias entre los gobernantes. La Municipalidad afirma que la documentación estaba toda entregada, la Provincia acusa a la Nación por las demoras y la Nación……..En definitiva, nada.

La Justicia local ha pedido a la Comuna de Paraná que evite los incendios en los basurales y los erradique. Aquí son los gobernantes quienes no responden. El pedido judicial es en plural porque, además del Volcadero, existen veinte y tantos “micro” basurales[16] en la ciudad. Uno de ellos se encuentra ubicado en la céntrica avenida Gral Urquiza, a menos de dos cuadras de la histórica Plaza 1ro. de Mayo.
Parece más fácil trasladar el Volcadero, vecino a la Gobernación, que la planta de Fray Bentos, y mucho más barato. Pero, el Chino, ha de ser amante de los grandes emprendimientos y reclama el traslado de Botnia, que se encuentra en Uruguay.

La autoridades han informado que el fuego en el basural tiene causas naturales, ya que la fermentación de la basura orgánica, en ausencia de oxígeno (anaerobiosis), genera gases inflamables como el metano (además importante gas invernadero) que se enciende por diversos motivos. Asimismo, señalan que los cirujas producen quemas para poner al descubierto los objetos metálicos para su reciclado.

Más allá de las razones dadas, no deberíamos olvidar que los duendes no temen al fuego y que bién podrían ser ellos quienes causaran los incendios y que, como conocen y usan los elementos y leyes de la Naturaleza para conseguir sus objetivos, probablemente fueran el origen del viento del oeste que lleva el humo hacia la ciudad. ¡Nada más que por diversión!
No puedo sino avalar esa tésis, que explicaría su presencia en el basural. Los duendes son éticamente neutros y representan todos los aspectos de la Naturaleza a la que están unidos en forma inherente y esencial. Pero, carecen de conciencia por lo que no distinguen el bien del mal y todo lo hacen por diversión. ¿Duendes ecologistas? ¡Qué va!¡Pura fantasía!

Referencias
[1] La Floresta es un barrio de Paraná, nacido a la vera del Volcadero Municipal.
[2] http://www.novanoticias.com.ar/ , http://www.eloncedigital.com.ar/ y http://www.diariovictoria.com.ar/ . Notas publicadas los primeros días de enero de 2006.
[3] DUENDES. Guia de los seres mágicos de España. C.Canales y J. Callejo. EDAF
[4] Incidencia de las condiciones ambientales en la salud del trabajador ciruja del Volcadero Municipal de Paraná. Trabajo Social. Universidad Nacional de Entre Rios (UNER).
[5] Inventario Nacional de Liberaciones de Dioxinas y Furanos. Argentina 2001. Publicado junio 2004.
[6] Junk, G y Fordk, S., publicado en Chemosphere 1980
[7] EL RIESGO AMBIENTAL EN LA PRODUCCIÓN DE CELULOSA, por M.R.Féliz. www.mitosyfraudes.org
[8] El Quinto Jinete, por M.R.Féliz. http://www.profefeliz.blogspot.com/
[9] Trabajo ya citado
[10] Ver referencia 7
[11] Guía completa de la Tierra Media, Robert Foster. Minotauro.
[12] Obra ya citada
[13] The book of Imaginary Beings, Jorge Luis Borges. Penguin.
[14] Romina Picolott, Secretaria de Estado
[15] http://www.losprincipiosonline.com.ar/ . 03/08/07
[16] Desrrollo Urbano integral del Nuevo Parque Termal de Paraná. Plan Maestro. Sub.Planificacion y Gestión de Desarrollo. Municipalidad de Paraná.

sábado, 30 de junio de 2007

EL QUINTO JINETE

Escrito por MRF en La Plata el 15 de abril de 2006

“Vi otra bestia que subía de la tierra y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragón.” Apocalipsis 13-14

Introducción.

En la última década del siglo XV, un año después del descubrimiento de América, nacía en Suiza Auroleus Phillipus Theofrastus Bombastus von Hohenheim, mejor conocido como Paracelsus[1]. Este alquimista, durante los 48 años de su existencia breve, se dedicó a la ciencia de los venenos. Lo hizo de tal suerte, que sus trabajos lo convirtieron en el padre de la toxicología moderna.
Un resumen de su legado, aún vigente, lo encontramos en un comentario suyo, convertido en lema de la disciplina: “Todas las sustancias son venenos; no hay una que no lo sea. Es la dosis correcta lo que diferencia el veneno del remedio”.
El sabio criterio de Paracelsus es frecuentemente olvidado, y cada vez que se descubre la toxicidad de una nueva sustancia, rápidamente surgen voces exigiendo fijar nivel cero para su emisión. Este criterio es obviamente equivocado, innecesario y podría ser peligroso.
El oxígeno (O2) es imprescindible para la vida de muchos integrantes de la biota actual. Sin embargo, es terriblemente tóxico para la todavía abundante, e imprescindible, biota anóxica.
Si el sistema regulatorio de la Tierra [2] fallara y la cantidad de oxígeno subiera por encima de los niveles actuales, la vida para los respiradores de oxígeno (O2) se complicaría. Si por el contrario, su nivel disminuyera por debajo del 21% del aire que respiramos, también estaríamos en problemas.
Respirar oxígeno es quizás lo que pone límite a la vida de la mayoría de los animales. Aún en las ideales condiciones actuales, el oxígeno muestra su toxicidad. Especies muy reactivas, derivadas de ese elemento, son generadas en el organismo: ión peróxido, ión superóxido y otras formas de oxígeno activadas. Todas ellas son de una muy alta toxicidad y, aunque el organismo humano posee mecanismos para su destrucción, aquellas igualmente ejecutan su deletéreo trabajo, incluyendo el de carcinogénesis. Sin embargo, fijar a nivel cero el oxígeno para prevenir el cáncer sería algo totalmente equivocado, un grave error sin duda.

EMERGE LA BESTIA
El incidente ocurrió en 1976, en Seveso al norte de Italia. Se debió a la explosión de un reactor durante la producción de 2,4,5-triclorofenol [3]. Se liberó allí una nube tóxica que contenía cerca de 3000 kg de varias sustancias químicas, entre las cuales había entre 30 y 100 kg de dioxina tetraclorada.
Fue aquel episodio el que, probablemente, despertó la alarma y dio origen al relato del Quinto Jinete, la dioxina, capaz de iniciar un ciclo de catástrofes que completaría, seguramente, el buen trabajo realizado hasta entonces por los otros cuatro jinetes bíblicos.
Desde entonces, incentivada por otro par de hechos accidentales, la búsqueda de dioxina obtuvo resultados definitivamente positivos, hallándola en casi todas partes. De tal forma se desarrollaron los acontecimientos que algún científico americano escribió [4], en 1998,: “La exposición, de una gran proporción de la población de U.S., a la dioxina del “background” en los niveles actuales, está ya, probablemente, causando una crisis sanitaria nacional”.

¿QUÉ SON LAS DIOXINASSon compuestos orgánicos aromáticos (Poseen anillos formados por átomos de carbono [C] unidos entre sí con uniones simples y dobles). En estas, dos de tales anillos están, a su vez, unidos por dos átomos de oxígeno [O]. Si además los átomos de hidrógeno, unidos a los carbonos, son sustituídos por átomos de cloro [Cl], tenemos las dioxinas cloradas.


La figura nos muestra la dioxina tetra clorada. En los carbonos donde no hay Cl, hay hidrógenos [H], excepto en aquellos carbonos que son compartidos por dos anillos.
Esta dioxina, poli-clorada, cuyo nombre es 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina(2,3,7,8-TCDD), donde los números indican la posición de los átomos de cloro en la molécula, es un compuesto tóxico y cancerígeno. No hay evidencia de que induzca cáncer en humanos. Sin embargo, de su probada capacidad para producirlo en animales de laboratorio se le atribuye la propiedad de generarlo en las personas. Sin embargo, cuando el número de átomos de cloro presentes en la molécula disminuye, su toxicidad cae drásticamente a cero [5].
La dioxina penta-clorada (1,2,3,7,8-PCDD) tiene la misma toxicidad que la 2,3,7,8-TCDD. No obstante, si aumenta el número de Cl, aún más, la toxicidad disminuye, siendo para la dioxina con ocho átomos de cloro (OCDD) 10.000 veces menor que la atribuida a la TCDD.
Existe otro grupo de compuestos parientes, derivados del dibenzo furano. Esta es una sustancia parecida a la dioxina, pero con un solo “puente” oxígeno. Entre ambos grupos, dioxinas y furanos clorados, suman más de doscientos congéneres. Entonces, cuando hablamos de dioxinas nos referimos a todos estos compuestos.
Las dioxinas poli-cloradas son hidrófobas (no se encuentran cómodas en medio del agua) por lo cual, en ríos y lagos, se refugian en el sedimento donde encuentran un medio hidrófugo confortable. Tal ubicación hace que, en principio, aunque el agua no contenga dioxinas, estas sean incorporadas por la biota del sedimento y luego por los peces que se alimentan de ella. En los peces, debido a su carácter hidrófobo, las dioxinas se acumularán en las grasas y algunos órganos como el hígado. Es a través de la ingesta frecuente de peces que el hombre puede incorporarlas a su organismo.

¿DE DONDE PROVIENEN LAS DIOXINAS?Si, como hemos visto, las dioxinas se encuentran en todas partes: ¿de dónde provienen, entonces?.
La EPA (Environmental Protection Agency - USA) ha realizado un inventario de las fuentes de tales compuestos y ha cuantificado la contribución que hace cada una. En la tabla 1, [6] pueden verse las principales fuentes de dioxinas y como, a raíz de algunas regulaciones, la producción total ha ido disminuyendo con los años. Además, se observa que el 70% proviene de actividades no industriales y que, en el estimado para 2004, la industria de la celulosa y papel sólo contribuye con 1%. Esto significa que del total de dioxinas producidas esta actividad aporta apenas 15g-TEQ, en 2000, cuando en 1987 su aporte era de 372 g-TEQ. En la actualidad, tal contribución ha caído aún más, a medida que la industria se ha reconvertido, eliminando el blanqueado de la pulpa con gas cloro (Cl2).
Por otra parte, si se tiene en cuenta que los incendios forestales, en USA, aportan una cantidad superior a la proveniente de todas las otras fuentes, la contribución de todas las industrias no superaba el 15% del total, en el año 2004.
Tabla 1



FUENTES DE EMISION DE DIOXINAS EN EEUU



Categoría ........................1987 ............1995 ........2002/4
......................................% del total.....% del total...% del total
Incineración......................82................ 54.................3
Quema domiciliaria
de basura......................... 4 ..............19.................... 56
Procesos metalurgicos... 6................9..................... 3
Hornos de cemento.... 0,94.............. 5...................... 2
Tratamiento de
barros cloacales ..........0,55................ 2.................. 6
Pulpa de celulosa
y papel...........................2,67.............. 0,71................. 1
Quema de carbón para
obtener electricidad... 0,36.................1.....................5
Quema industrial
de madera................... 0,19.............. 0,85.................2
Quema domiciliaria
de madera....................0,64...................1.................. 5
Vehículos diesel.......... 0,20..................1................... 3
Otros.............................0,98................. 3....................9
TOTAL (g-TEQ) .....13.949.............3.252...........1.106

Del análisis de estos datos surgen, evidentes, dos conclusiones: a) el total de dioxinas de origen industrial es menor comparado con las otras fuentes y b) el aporte de la industria de la celulosa es bajo y tendiendo a cero, siguiendo el ritmo de aplicación de los nuevos métodos de blanqueado de pulpa.

¿CÓMO SE GENERAN LAS DIOXINAS?Para su producción hacen falta sustratos adecuados (Una estructura orgánica compleja: lignina, madera, papel o plásticos) y una fuente proveedora de átomos de cloro (Cl), como Cl2 , NaCl (cloruro de sodio = sal de cocina), cloruro de hidrógeno (HCl) o el plástico PVC (poli-vinilo clorado). A ello hay que agregar una temperatura suficientemente alta como la que se obtiene al quemar madera,.papel o plásticos.
En el proceso de blanqueado de pulpa con cloro tenemos todos los componentes necesarios.
El proceso de blanqueado implica la destrucción de la lignina, por oxidación con cloro. La lignina es un polímero complejo que es degradado a compuestos separables, por lavado, de la fibra de celulosa. En este proceso la mitad de los Cl0 oxidan la lignina y se convierten en iones cloruro (Cl1-).
Lignina + Cl0 = productos de oxidación + Cl1-
En tanto la otra mitad de los Cl0 reemplazan hidrógenos en algunas moléculas aromáticas (el proceso se llama: sustitución electrofílica) y dan origen a las indeseables TCDD o TCDF. Por ejemplo:
Dioxina no clorada + 4Cl0 = 2,3,7,8-TCDD
Si se disminuye la cantidad de átomos de cloro en el reactor de blanqueado, es posible impedir la formación de dioxinas tetra o penta cloradas. Sólo se forman, entonces, compuestos mono, di o tri-clorados que tienen dos ventajas: a) no son tóxicos y b) se degradan con cierta rapidez en el medio ambiente. Es bueno aclarar que la presencia de cloro en los anillos bencénicos produce el efecto de disminuir su reactividad. Así, al aumentar el número de Cl en la molécula, las dioxinas se hacen más resistentes a la degradación natural.
Para disminuir la formación de dioxinas tetracloradas a niveles por debajo de los valores permitidos, la industria celulósica ha reemplazado el gas Cl2 por el gas ClO2 (dióxido de cloro), en el proceso de blanqueado.
¿Cómo es posible lograr ese propósito con una sustancia que también tiene cloro?. Pues, es posible porque el ClO2 tiene una capacidad de oxidación varias veces mayor y, además, porque el mecanismo de acción hace que la posibilidad de tener Cl (cloro elemental) en el medio es mucho menor.
Al oxidar la lignina el dióxido de cloro se convierte en el ión (ión es una especie química con carga) clorito:
Lignina + ClO2 = productos de oxidadación de la lignina + ClO21- (clorito)
Otros productos de la reducción del ClO2 (dióxido de cloro) son el Cl1-( ión cloruro) y el ión hipoclorito (ClO1-). Este último se encuentra en equilibrio con otras especies (se pueden interconvertir):
ClO1- + H+ = ClOH
ClOH + ClH = Cl2 + H2O
De esta manera tenemos presentes las especies ClOH (acido hipocloroso) y Cl2 que tienen la capacidad de clorar. Sin embargo, si se mantiene el medio alcalino (lo contrario de ácido) la especie predominante será ClO1- que es oxidante y no clorante. Se disminuye así, aún más, la posibilidad de tener poli-clorados.
Por otra parte, si el proceso de blanqueado con ClO2 es precedido de un pre-deslignificado con oxígeno o H2O2 se disminuye la cantidad de oxido de cloro necesario y, por consiguiente, la posibilidad de formación de organoclorados.
Esta descripción, aunque ultra simplificada, no deja de ser pura teoría. La única forma de asegurarse de que lo que decimos es cierto es ver que ha ocurrido con el contenido de dioxinas en los efluentes líquidos emitidos por los molinos de pulpa.
Veamos en la siguiente figura datos sobre Canadá. En ella se observa como
la cantidad de dioxinas ha disminuido a medida que las plantas de celulosa han ido reemplazando el Cl2 por el ClO2.
Actualmente, en Canadá y USA, esos niveles se mantienen por debajo de los niveles permitidos.
CANADÁ: Eliminación de Dioxinas de los cursos de agua de los molinos de celulosa

Para completar el cuadro podemos agregar que, en USA, los avisos de peces conteniendo dioxinas fueron decreciendo con los años y, desde 2004, no se recibe ningún aviso. Este hecho es muy importante ya que, a pesar de la persistencia de los aromáticos policlorados, estos igualmente desaparecen progresivamente de los peces rompiendo la cadena de bioacumulación.
En definitiva, no parece que vayan a cumplirse las predicciones apocalípticas de hace algunos años y que en estos días se repiten, por aquí, como si nada hubiese cambiado. Muy por el contrario los resultados de la investigación científica y tecnológica, las correctas regulaciones y los adecuados controles muestran que se pueden mantener los efectos, de algunas actividades humanas que pudieron ser peligrosas, en niveles francamente inofensivos.
Terminemos recordando los dichos del panel de expertos, encabezado por el biólogo Wayne Dwernychuk, que revisara, recientemente, el posible impacto ambiental de las plantas de Fray Bentos: “El panel no encontró ninguna razón que diera sustento a las predicciones de daño ambiental catastrófico en el entorno receptor, que han sido presentadas por varios actores”.

REFERENCIAS[1] www.alchemylab.com
[2] Las Edades de Gaia, James Lovelock. Ed.Metatemas.
[3] Polychlorinated dibenzo-p-dioxins (PCDD), dibensofurans (PCDF) and polychlorinated biphenyls (PCB): main sources, environmental behaviour and risk to man and biota. M.de Souza Pereyra. Química Nova, 27(6), 2006.
[4] Jonathan Campbell. ATSDR 1998.
[5] ATSDR 13(6)1997. Varios autores.
[6] DioxinFacts.com